Beneficios del ejercicio aeróbico
La actividad física aeróbica tiene múltiples beneficios para el organismo. Aparte de ser un buen método para adelgazar, fortalece el corazón y mejora la circulación sanguínea. Además, disminuye la tasa de colesterol y triglicéridos en sangre, lo cual fortalece la salud cardiovascular, regula el nivel de azúcar y aleja el riesgo de diabetes. Finalmente, ayuda a descargar las tensiones psíquicas y reduce el estrés. Se suele llamar ejercicio aeróbico a aquél en el que se queman hidratos de carbono y grasas para producir la energía de los músculos.

Andar, correr, pedalear, nadar e incluso bailar son muchos de los ejercicios que abarca el campo de los aeróbicos, siempre que se realicen con una intensidad moderada y uniforme. El consumo óptimo de azúcares y grasas se consigue al mantener un ritmo constante durante un largo período de tiempo. En estas condiciones, la frecuencia cardiaca se mantiene elevada, pero no demasiado alta, la respiración se vuelve intensa pero sin que en ningún momento llegue a faltar el aire, y el calor corporal aumenta provocando la sudoración, pero siempre de una forma moderada.

En la primera fase de cualquier ejercicio aeróbico el oxígeno se combina con la glucosa procedente del glucógeno y al cabo de unos minutos, cuando el cuerpo nota que escasea el azúcar, empieza a descomponer las grasas, entonces, disminuye un poco el rendimiento, mientras el cuerpo se adapta al cabio de origen de su energía. Superado este punto, se vuelve a los niveles y sensaciones normales, pero se queman grasas en lugar de glucosa. Los mejores resultados para perder grasa se consiguen al realizar ejercicios de larga duración.

En general, las personas que no entrenan regularmente pierden la capacidad de utilizar el oxígeno, en cambio, el ejercicio aeróbico, además de quemar grasas, permite mantener esta capacidad y evita el cansancio prematuro, aparte de, claro está, mantenernos en forma.