Bono, de U2, en la nueva campaña de Louis Vuitton
Hace unos años se puso de moda el tan conocido término metrosexual, que definía a aquellos hombres cuyo culto al cuerpo superaba, incluso, a la más presumida de las mujeres. Todo tipo de cremas para cuerpo y cara, depilación completa, y ejercicio en exceso, lo que llevó a algunos a caer en otra nueva enfermedad de este milenio: la vigorexia (dedicación extrema al deporte). Los excesos de este nuevo tipo de hombre trajeron consigo el debate entre las mujeres que ya se están planteando si quieren que “vuelva el hombre”, eso sí, pero con los cuidados higiénicos que tiene el actual.

De ese deseo nace el término que definirá al prototipo que estará de moda esta década: el ubersexual. Del alemán, “uber” significa por encima de lo normal, por lo que este hombre no centra su atención tan sólo en el aspecto físico ni en el atractivo sexual, es decir, cuida su imagen y su apariencia pero no con esa dedicación obsesiva del hombre metrosexual. No se depila, y el cuidado de sus uñas pasa por el habitual. Está al tanto de los tratamientos de belleza masculinos, y emplea sólo aquéllos que considera necesarios. Destaca más por usar su intelecto que su potencial físico. Esa inteligencia le hace resultar sensual y misterioso, algo que enloquece a las mujeres.

Un hombre como Bono, vocalista del sublime grupo musical irlandés U2. Seguro de sí mismo, concienciado con los problemas que afectan a los más desfavorecidos y al medio ambiente; en este caso, utilizando su imagen para dar toda la difusión que pueda ayudar a subsanar dichos problemas, como actualmente está haciendo al publicitar complementos de moda de la prestigiosa marca Louis Vuitton, cuyos beneficios ha destinado a la Conservation Cotton Initative Uganda.