Colonias clásicas para hombre de Puig
La cosmética masculina ha evolucionado muchísimo en los últimos tiempos. El hombre de hoy se cuida mucho más que hace unos años y se ha convertido en cliente potencial de un sinfín de marcas que sacan al mercado nuevos productos de un modo continuado. A pesar de ello, hay otras firmas de gran tradición que han sabido sobrevivir y mantenerse en primera línea gracias a un público que es tan fiel como ellas lo son a sus fórmulas originales.

Si hablamos de colonias clásicas masculinas es necesario mencionar a Puig, una empresa que parece haber hecho suyo el lema “Si algo va bien, ¿para qué cambiarlo?” y así ha conseguido permanecer durante décadas en un mercado cada vez más competitivo. Lejos de nuevas tecnologías y de campañas publicitarias extravagantes, los productos de Puig conservan la esencia con la que fueron fabricados y no han cambiado prácticamente ni en su imagen.

Agua Brava fue lanzada en 1968 y es el gran clásico del perfume español masculino. Una fragancia muy viril con la que muchos hombres se iniciaron en el cuidado facial gracias a sus productos de afeitado y post-afeitado. Agua Brava es mítica por su aroma, por el diseño de su frasco, por su embalaje amaderado y por haber invitado al hombre a palmotear su rostro con las manos bien impregnadas en loción. Un gesto al que luego se unirían otras nuevas fragancias que también consiguieron grandes éxitos.

Brummel en 1975 y Quorum en 1981 completan esta trilogía de grandes clásicos para el cuidado masculino. Ambas fragancias han encontrado su sitio en el aseo diario de hombres elegantes, sofisticados y de personalidad seductora. Dos líneas que también te ofrecen los productos que necesitas para un afeitado de primera y que dejarán tu piel con un aroma distinguido y exquisito, una máxima que Puig siempre quiere ofrecer a sus clientes más exigentes.