Prevenir y curar la resaca
Estamos en unas fechas en las que acudimos a fiestas y comilonas donde, en mayor o menor medida, tomamos alguna copita. Pronto llegará Fin de Año, fiesta del alcohol por autonomasia. ¿Cuántas veces te has levantado diciendo “no vuelvo a beber en mi vida”? Y es que, seas o no habitual de los saraos, la mañana de Año Nuevo es líder en resacas. El sentido común, beber con moderación y, si es posible, sólo en locales de confianza donde sabes que no te pondrán garrafón, son claves básicas para un buen despertar. Pero también hay algunos truquillos que te ayudarán a llevar mejor la propia noche y la mañana siguiente.

Procura cenar alimentos calóricos, ricos en hidratos de carbono y grasas. Cuanto más lleno esté el estómago, más tarda el alcohol en llegar a la sangre. Un vasito de leche u otro lácteo antes de la cena, te creará una película protectora en el estómago. Si tomas una cuchara de aceite de oliva virgen por cada 20k. de peso, comprobarás que el alcohol no te afecta de la misma manera. Prepara una infusión con 50g. de perejil y medio litro de agua, déjala hervir 5 minutos, cuélala y tómate la mitad antes de beber y el resto antes de meterte en la cama. Beneficia la depuración de la sangre, vías urinarias y tránsito intestinal.

Al levantarte, una ducha de agua caliente abrirá tus poros y favorecerá la sudoración del alcohol, termínala con agua más fría, que reactiva la circulación sanguínea. Tómate dos vasos de agua mineral, eliminarás toxinas. Una cucharada de miel metaboliza el alcohol más rápidamente. Desayuna alimentos ricos en fructosa e hidratos de carbono (frutas, cereales…) y las comidas de ese día deberán ser ligeras: arroz, sopa, un pescadito cocido; reponen sales y potasio. Durante el día, infusiones de menta o manzanilla mitigarán el dolor de cabeza.