Alquilar un esmoquin para Fin de Año
Pocas épocas del año tienen tanto derroche económico como la fiesta de Navidad. Regalos, comida, cenas de empresa, reuniones con amigos y familiares… y a todo esto añádele el gasto de la vestimenta adecuada para cada ocasión, especialmente si acudes a algún típico cotillón de Fin de Año.

De todas las prendas y estilos que puede llenarse un armario masculino, el esmoquin es, por lo general, una de las que menos salida tiene, a excepción de las personas que acuden habitualmente a convenciones cuyo protocolo exige etiqueta. Por lo demás, es una prenda que puedes necesitar en Fin de Año o, muy rara vez, para acudir a una boda.

Este hecho, unido a la crisis económica que nos viene acuciando en los últimos años, ha hecho proliferar los establecimientos de alquiler de esmoquin, que trabajan todo el año para atender las necesidades de clientes que lo requieren para una boda, una cena de gala en un crucero, y similares; pero el verdadero “agosto” de estos locales es en pleno mes de diciembre.

Alquilar un esmoquin para Fin de Año es cada vez más habitual, su coste no es muy elevado, a pesar de que yo no me aventuro a escribirlo aquí, puesto que en cada local tienen sus propias tarifas. En cualquier caso, es muchísimo más económico que adquirir uno y dejarlo “muerto de risa” en el armario. Por lo general, el alquiler incluye, además del pantalón y la chaqueta, la pajarita, la faja, y la bufanda. Sólo la camisa lleva un coste adicional.

En cuanto a los desperfectos causados por un mal uso (o por la mala suerte), todo tipo de manchas se lavan sin ningún coste a mayores, por lo contrario, desperfectos del tipo a quemaduras de cigarrillos y similares, si que llevan un cargo adicional, por lo que es importante consultar todas las posibilidades antes de llevar a cabo el alquiler.