Conseguir los propósitos de Año Nuevo
Todo en la vida parece estar sujeto a un ciclo. Cuando llega el verano, todos los informativos nos recuerdan la importancia de protegernos debidamente del sol, en septiembre todo el mundo habla del estrés postvacacional… y así con un montón de temas que se van repitiendo año tras año como si tiráramos de un archivo elaborado tiempo atrás. Pues bien, el tema más repetido tal día como hoy no es otro que los propósitos que nos planteamos conseguir con la entrada del Año Nuevo.

Dejar de fumar, ir al gimnasio y aprender inglés son, entre otras, las metas que se fija la mayoría de la gente cada 1 de enero. Metas y objetivos que se van desinflando con el paso del tiempo y que un par de meses después sólo mantiene un porcentaje bajísimo de la población. Lo curioso de este dato es que casi nadie se siente frustrado por ello ni tiene el mínimo remordimiento de conciencia.

Todo ello me lleva a pensar que quizá no estaría de más que nos planteemos en serio cuál de todos esos propósitos es el que más necesidad tenemos de llevar a cabo satisfactoriamente, evitando así crear una lista interminable de causas que iremos abandonando sin pudor con el paso del tiempo. La cuestión está en analizar bien los pros y los contras de cada una de ellas y fijarse un plazo de 3 meses para empezar a obtener un buen resultado.

En la vida todo cuesta algo y tener paciencia es fundamental antes de rendirse, especialmente cuando los propósitos tienen relación con el físico. Una dieta o una rutina de gimnasio sólo será un objetivo cumplido si eres constante y sabes esperar con calma a que el espejo te devuelva la imagen que deseas ver reflejada en él. Una vez logrado el éxito, es el momento ideal para iniciar un nuevo propósito, independientemente del mes del año en el que te encuentres.