Diferencias entre metrosexual, urbesexual y retrosexual
Durante mucho tiempo, la mayor parte de los temas que tenían relación con la moda en cualquiera de sus áreas estaban relacionadas directamente con el público femenino casi en exclusiva. Por aquel entonces, el aspecto de un hombre casi lo podías resumir en 2 grupos: guapos o feos, no había más hasta que empezó a destacar también el concepto de “atractivo”, un hombre de facciones menos perfectas pero con mucha atracción.

El arreglo personal quedaba relegado a la mujer, llegando a tacharse de afeminado o similares a aquellos hombres que utilizaban cremas y demás cuidados personales. Todo esto ha cambiado mucho en los últimos tiempos y el hombre luce una imagen mucho más cuidada, llegando a poder clasificarse en diferentes grupos como metrosexual, urbesexual y retrosexuaL, una serie de palabras cada vez más populares y con las que ya nos vamos familiarizando.

El metrosexual está completamente identificado en la imagen que todos tenemos de David Beckham: un chico cuyo cuidado personal es el mismo que el de una mujer, su apariencia denota un gran interés por todo lo que concierne a la moda y son auténticos fashion victim. Cuerpos depilados, solárium, todo tipo de cremitas, manicura perfecta… su aspecto es bastante frágil y poco viril.
Diferencias entre metrosexual, urbesexual y retrosexual
El urbesexual es un hombre más maduro que cuida su aspecto pero asumiendo a la perfección y con muchísima dignidad el paso del tiempo. Un ejemplo sería Hugh Laurie, más conocido como “Doctor House”, y en él vemos una imagen limpia y cuidada, pero sin necesidad de ocultar arrugas ni canas. Es un hombre que se cuida lo justo y sin esclavitud.
Diferencias entre metrosexual, urbesexual y retrosexual
El retrosexual casa a la perfección con expresiones del tipo “vuelve el hombre” y la mejor representación es nuestro grandísimo Javier Bardem. Es un tipo más duro, más rudo, cuya imagen remarca profundamente los conceptos de “macho ibérico” y absoluta virilidad, algo que nunca debe confundirse con la falta de aseo ni de cuidados personales. Su imagen profiere un gran poder de atracción gracias a ese aspecto tan casual al que parece no dar importancia.